Origen

Cierto día del año 2007 tuve conocimiento de un hecho que cambió mi forma de ver el mundo: el extraordinario problema del pico de producción del petróleo, es decir, el declive inminente del petróleo barato y su rápido y dramático impacto sobre nuestro modelo socio-económico. Fui consciente de nuestra crítica dependencia de los combustibles fósiles (1/3 de la energía se obtiene del petróleo y el 85% del conjunto de los combustibles fósiles). Como la mayoría de la gente, era consciente de la finitud de los recursos no renovables, pero asumía que una transición hacia las energías alternativas y la innovación tecnológica nos resolvería la papeleta. Sin embargo, pude verificar una realidad bien diferente: ni en nuestros mejores sueños podríamos sustituir a las energías fósiles sin cambiar el modelo económico. Por otro lado, al problema energético se sumaba el agotamiento de las materias primas y la crisis ecológica global.

Allá por el mes de noviembre de 2010, leí en El País una noticia que, pese a su enorme trascendencia, fue relegada a páginas interiores: la Agencia Internacional de la Energía reconocía que en el año 2006 se había alcanzado el pico de producción de petróleo convencional. Se confirmaban las predicciones: la oferta mundial entraba en declive.

En los años posteriores, reflexioné sobre la evolución de la crisis económica en este contexto. La sociedad de consumo se alimenta de una maquinaria productiva sobre-dimensionada, orientada a producir y a consumir ilimitadamente. Para dar salida a esta producción, se ha aumentado la capacidad de consumo mediante una inyección de crédito constante, generando una deuda colosal. Por otro lado, la oferta en declive de energía y materias primas hace que los precios vayan siempre en aumento. El agotamiento de la capacidad de endeudamiento en un escenario de declive energético y escasez de materias primas (un freno para la generación de la riqueza que garantice la devolución de deudas futuras) ha producido una recesión que va a colapsar el sistema económico. Es el fin de la espiral delirante del crecimiento ilimitado. Hipotecas subprime, burbujas financieras, crisis de la deuda soberana… tan sólo es el maquillaje de una realidad que ningún gobierno osa reconocer: que hemos llegado a la limitación física del crecimiento. Una huida hacia adelante en la depredación de los últimos recursos mediante posicionamientos geo-estratégicos y la intervención armada, programas de austeridad que se expanden por los países industrializados y puesta en marcha de extravagantes técnicas de extracción de unos hidrocarburos de cada vez peor calidad… esta es la salida que los gobiernos están adoptando; esperar a que el encarecimiento de la oferta y las armas dejen fuera del sistema a gran parte de la humanidad en beneficio de unos pocos privilegiados. Sin embargo, existe una alternativa. También la conocí en ese ya lejano 2007. Un grupo de gente cada vez más numeroso, los objetores de crecimiento, trabajaba desde hace tiempo en ella; y de eso trata precisamente este documental.

Luis Picazo Casariego

DOCUMENTAL DECRECIMIENTO -CIBELES NOCHE

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